¿Por qué siento que soy un fraude?
Seguro que alguna vez te has sentido identificado con estos hechos: recibes un ascenso, sacas una nota excelente o terminas un proyecto con éxito, pero en lugar de celebrarlo, una vocecita en tu cabeza te susurra: “Tuviste suerte, en cualquier momento se van a dar cuenta de que no sabes lo que estás haciendo”.
Si sientes que te ocurre con frecuencia, no eres un fraude; simplemente eres víctima del Síndrome del Impostor.
¿Qué es exactamente?
Aunque no es una enfermedad mental clasificada, es un fenómeno psicológico donde la persona es incapaz de internalizar sus logros. A pesar de tener pruebas objetivas de su éxito (títulos, premios, feedback positivo), la persona está convencida de que es una “estafa” y que su éxito se debe al azar o a que engañó a los demás. A veces, este fenómeno puede derivar en síntomas de ansiedad o depresión como resultado de no identificar este fenómeno.
Los 5 perfiles del impostor
Según la Dra. Valerie Young (2011), experta en el tema, este síndrome se manifiesta de diferentes formas. ¿Con cuál te identificas más?
- El Genio Natural: Si algo no le sale bien a la primera o le cuesta esfuerzo, siente que es un incompetente.
- El Perfeccionista: Se pone metas tan altas que, si falla en un 1%, siente que fracasó totalmente.
- El Experto: Siente que nunca sabe lo suficiente. Antes de aplicar a un puesto, necesita hacer cinco cursos más.
- El Individualista: Siente que pedir ayuda es una señal de debilidad y que, si no lo hizo solo, no cuenta.
- La Superhumana: Se presiona para trabajar más duro que los demás para “compensar” su supuesta falta de talento, llegando al agotamiento.
¿Cómo dejar de sentirte un fraude?
Superar esto no ocurre de la noche a la mañana, pero puedes empezar con estos pasos:
- Separa los hechos de los sentimientos: Sentirse incapaz no significa que lo seas. Cuando llegue el pensamiento de “soy un fraude”, pregúntate: ¿Qué pruebas reales tengo de que no sé hacer mi trabajo?
- Haz una “Lista de Evidencias”: Escribe tus logros, los comentarios positivos que has recibido y los problemas que has resuelto. Léela cuando la duda te asalte.
- Habla de ello: Al compartirlo, te darás cuenta de que personas que admiras (incluso figuras como Michelle Obama o Tom Hanks han confesado sentirlo) pasan por lo mismo. El secreto pierde su poder cuando se nombra.
- Cambia tu relación con el error: Equivocarse es parte del aprendizaje, no una prueba de tu falta de capacidad.
El síndrome del impostor suele atacar a quienes más se esfuerzan por mejorar. Así que, paradójicamente, sentir que eres un impostor suele ser una señal de que eres mucho más capaz de lo que crees.